Soy tuyo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Puto amor.

El amor... ¿Qué jodido puede llegar a ser, no? Hace unos cuantos años jamás lo hubiera llegado a pensar, pero creo que es el único sentimiento que te hace estar en la puta gloria y en cuestión de segundos darte la hostia de tu vida. Amor... qué jodido eres hijo de puta. Hace unos años las noches que aguantabas sin dormir eran casi imposibles y ahora... ¿cuántas noches has llegado a estar sin dormir por esa persona? Hace unos años todo eran sonrisas, carcajadas... ¿cuántas veces esas carcajadas y sonrisas se han convertido en lágrimas y llantos? Que de verdad, no entiendo a la gente que no quiere enamorarse ni nada por el estilo, que sí, es lo más jodido pero a la vez más bonito del mundo, bueno, más bien lo segundo. Por delante de toda
esta mierda estará su sonrisa, tiene los mismos efectos. Su jodida sonrisa... Nadie sabe la de monstruos que estaría dispuesto a matar por verla sonreír. Dejaros de maravillas que la octava y más importante es su puta sonrisa, que mueve mundos. Lo que daría por tenerla cada mañana a un milímetro de mi boca, bueno, ¿quién no? Y es que ella es la única que le da sentido a esta mierda. ¿Sabéis?, me pasaría el día diciendo que la quiero sin cansarme. Jodido amor, qué complicado puedes llegar a ser cabrón. Siempre he sido de los que piensan que sólo hay una persona que te llega a marcar de verdad en la vida, la que te deja un hoyo entero, no huella ni marca. La que.no podrás sacar con mil ni con un millón de clavos. La que vas a recordar siempre, todos los putos días de tu vida. Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores, uno con el que te casas o vives para siempre, puede ser el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella... Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguiem con quien naciste conectado. Tan conectados que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo. Os rendiréis y buscaréis a otra persona que acabaréis encontrando. Pero os aseguro que no pasaréis ni una sola noche sin necesitar un beso suyo. O tan siquiera discutir una vez más. Todos sabéis de qué estoy hablando porque mientras estábais leyendo esto  os ha venido a la cabeza su nombre. Os libraréis de él o ella, dejaréis de sufrir, encontraréis la paz... Pero os aseguro que no habrá ni un sólo día que no deseéis que esté allí para perturbaros. Porque a veces se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amaa que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.

martes, 12 de marzo de 2013

Pensarte, porque es la única forma de tenerte.

Lo primero de todo, esta no va a ser la típica de entrada que habla del ‘ amor ‘, sí, ese sentimiento que todos hemos llegado a sentir alguna vez o llegaremos a sentir, ese sentimiento que por más que nos esforcemos jamás lograremos definir, porque cada persona lo siente de una forma, y lo sufre de otra, ése sentimiento que nos hace estar en el puto cielo y a los pocos segundos darnos la hostia de nuestra vida. Ése sentimiento por el que no hemos dormido muchas veces, por llorar al discutir con esa persona o por estar hablando con ella hasta las tantas. El amor… tan bonito y a la vez tan jodido… ¿Quién no ha querido despertar con el amor de su vida cada día, y verlo siempre en la misma persona, eh? ¿Quién no ha querido cumplir de una puta vez aquel ‘’ para siempre ‘’ que nadie acaba cumpliendo? Debe ser bonito ver al amor cada noche en el lado derecho de tu cama y que por la mañana al despertar siga ahí, todos los días, hasta que le salgan arrugas en los ojos, en esos en los que te pierdes, en los que ves el puto cielo. Creo que a lo largo de la vida de cada persona pueden pasar gran cantidad de personas, miles y miles de personas, unas se van, otras se quedan… Pero sólo una persona te llega a marcar de verdad, y no me refiero a dejarte huella, sino a dejarte un puto hoyo entero que ninguna otra persona logrará rellenar, nadie, en la vida, porque sabes que no volverás a encontrar a una persona igual, creo que eso es lo que me ha pasado contigo, sí, sabes perfectamente que esto es para ti mongola, no vengo a hacer la típica declaración de amor ni mucho menos, no soy de eso, pero quería que supieras que eres una chica increíble, ¿sabes? De las que ya no quedan, de las que cualquier persona está deseando tener en su vida, y yo tuve la suerte de tenerte. Creo que nadie en la vida ha llegado a sacarme tantas sonrisas como me has sacado tú, de verdad. Y nadie logrará sacármelas, cada vez que hablábamos la sonrisa era imborrable, que si tú llorabas por un ojo yo lo hacía por el otro, ya sabes, por eso de ser almas gemelas, odio verte mal, odio que no sonrias, odio que te rayes, odio no poder hacerte feliz, pero sobretodo odio que no estés aquí. Odio haberla cagado, pero supongo que de errores se aprende, ya te dije que no era perfecto a pesar del intento… Joder, que nos queríamos el uno al otro más que a nosotros mismos. ¿Sabes lo peor de perderte a ti? Que después me perdí yo… que de verdad, si te pierdo yo no me encuentro, joder. Que joder, si pudiera estar con alguien ahora mismo, seguirías siendo tú. Y si pudiese elegir, siempre serías tú. Todo otra vez. Que lo más lejos que quiero estar de ti es a tu lado. Que empecé con todo esto de broma y mira, me acabé pillando de verdad. Y que sé que hay más probabilidades de que me lean los demás que tú, pero como si se entera medio mundo de que no quiero dejar de ser nunca el chico de tu vida, tu alma gemela, aquel que te haga feliz cada día con cualquier tontería de las mías, con esas gilipolleces que solamente tú y yo entendemos, que es como nuestro pequeño secreto. Que ya no sé cómo decirte que quiero ser el chico que te cambie la vida a mejor, ese que te levante de cada caída y demostrarte día a día que estoy hasta la muerte contigo, en las buenas y en las no tan buenas. Quiero seguir siendo el motivo por el cuál te duermas con el móvil en la mano, ayudarte a que vuelvas a ser la de antes, que te echo, me echo y nos echo de menos, que hoy por ti y mañana por ti también. Nadie se puede llegar a imaginar lo mucho que te quiero, no siquiera yo lo sabía, me han bastado unas cuentas noches reflexionando sobre nuestra jodida historia, sí, esa que es perfecta y cualquiera estaría deseando vivir para saberlo, me bastaron 1000 sonrisas y unas cuantas lágrimas para darme cuenta de que no quiero perderte, ni a ti ni de mi vida. Y es que te mereces más de una sonrisa, un corazón que te quiera, que te deje su hombro para llorar, para estar en los momentos malos... En los difíciles, para decirte lo guapa, perfecta y alegre que estás siempre, aunque sepamos que ese día no ibas lo más guapa que eres, y lo triste que estás... Un chico que te enseñe a ir despacio, lentamente para que te des cuenta de la vida, de sus pequeños detalles, de las cosas ocultas e insignificantes... De que cada ventana que se cierra, hay una puerta que se abre, que no hay mal que por bien no venga... Que no todos los sueños son imposibles, solo necesitas un poco de fe, y de esfuerzo, y lo sabes. Que un día te puedes levantar decaída, y otro muy alegre, lo mejor de ti misma, pero; ¿sabes? Suele ser por ti por lo que estoy alegre. Quizás no sea el adecuado para ti, pero es normal, nunca encajo con nadie.
¿La razón? Suelo ser diferente, único y extremadamente complejo. Me haces sonreír lo reconozco, creer en mí mismo, en lo que merezco, y en lo que soy. Hasta en darle sentido a días insignificantes, a levantarme por las mañanas saborear tu foto imaginando la de cosas que me puedo estar perdiendo al no estar contigo, como si fuera el desayuno. Que no te puedes creer, que una clase de matemáticas da para pensar en tantas cosas, en tener que escribir un texto, porque la razón es que te quiero tanto, y que no puedo parar de pensar en ti. Y puedes pensar que no soy perfecto, pero lo realidad es así, yo también lo pienso… Pero cada vez que pienso en mi, es por ti. Pienso que no soy perfecto, pero mis defectos y cualidades se unen para hacerte feliz a toda costa. ¿Lo consigo? No lo sé, pero cada vez que me decías lo feliz que estabas, había una parte de mí que me hacía ser único e inigualable. Tendrás miedo de arriesgarte y salir perdiendo, pero ¿quién te dice que si no arriesgas no sabes si funciona? Esta vez estoy dispuesto a jugármelo todo y más por ti, por nosotros, por los dos. ¿Lo bueno tarda en llegar no? Por eso yo te espero a ti, que no quiero poner ni un punto final ni tres puntos suspensivos a nuestra historia, sino en seguir escribiéndola, cada día, cada mes… Que siempre estoy pensando en si me darás los buenos días desde que me acuesto, con la esperanza de ser algún día el primer pensamiento tuyo cuando despiertes. Te juro que quiero ser la envidia de todos los demás, quiero ser ése: ‘ ¿Aún siguen juntos? ‘, poder presumir de ti… Que joder, si hablamos de vicios peligrosos, no puede faltar tu sonrisa. Que contigo me olvidaba del mundo, de los problemas, de las rayadas y de todo. Que dime que me quieres, deja los enfados, siéntate y olvidemos el pasado… Que soy más de ti que de mí. Que podemos presumir de habernos querido como nadie, que yo lo sigo haciendo. Que como dice la canción de Xenon: Te garantizo que habrá épocas difíciles, y te garantizo que en alguno momento uno de los dos o los dos querremos dejarlo todo, pero también te garantizo que si no te pido que seas mía, de arrepentiré durante el resto de mi vida. Que sé que yo lo he roto todo joder, te echo de menos, ya no puedo ver tus fotos, se me cae el mundo al suelo, y es por eso que te quiero decir cuánto lo siento porque siento que no sé querer como te mereces, cielo. Y entiendo que no quieras que te diga la verdad después de tantas mentiras, sólo apaga las luces, sólo ponte los cascos. Que aún recuerdo lo de ‘ mira las estrellas si no estoy ‘ y hoy las miro más que nunca. Que nadie sabe todo lo que hemos vivido juntos, sólo lo sabemos tú y yo, quien construyó este mundo, y sé que es duro tener que escuchar a un hijo de puta pero juro que he cambiado y que te quiero más que nunca, sólo créeme, quiero ser feliz y ya sé cómo y cada día que no estás es un día sin felicidad y me rompo por dentro y me siento tan imbécil, sé que intentas parecer fuerte para olvidarte de mí y no quiero que fingas más, quiero que sonrias, quiero ver tu mirada con el brillo que tenía, y eres mi niña y siempre lo serás aunque te pierda, estoy seguro de querer empezar de otra manera y hoy soy tuyo, borrón y cuenta nueva, prometo ser mejor de lo que era… Quiero ser simplemente feliz, ¿sabes? Ser feliz de mil maneras, como yo sé, contigo, a tu lado. Ser feliz con una gran sonrisa en la cara, pasando el tiempo a tu lado, incluso aún sin hacer nada, ser feliz haciendo el loco, sin que te avergüences de mí, es más, tú haciendo el loco junto a mí, ser feliz comiendo pizza o escuchando rap, viendo amanecer o simplemente ser feliz con tan solo mirarte y saber que estas ahí, para siempre, tal y como prometimos, que un siempre no significa: hoy te quiero, mañana te olvido, significa: hoy te quiero, mañana y pasado también. Aún que sabes que podría hacerte sentir como nadie. Sabes que yo lo conseguiría, al menos lo intentaría para verte feliz, ver como sonríes, conseguiría que te enamorases de mí, que te enamorases no solo de mis virtudes, si no también de mis defectos, que te enamorases de mi no solo cuando voy arreglado, si no también de cuando me acabo de levantar. Sin tener miedo. Que lo siento, pero yo no soy perfecto, tampoco pretendo serlo, si tú me quieres prefiero que lo hagas porque soy así, como yo soy, sonriente, un tanto orgulloso o bipolar, con autoestima, cariñoso y también optimista, vacilón y alegre. Recuerdo que a mí el 8 tumbado se me queda corto contigo, necesito el 9 o el 10, incluso el 11. El 25. Cuéntales cuántas veces fingimos ser los mejores en esto del amor y cuántas veces se lo creyó la gente. Cuéntale que otras muchas veces ni siquiera nos hacía falta fingir, porque éramos los mejores. Diles todas las veces que nos hemos encontrado sin buscarnos. Y cuántas veces fuimos música cuando solo había ruido. Diles que yo habría matado las veces que hubiera hecho falta por seguir haciéndote sonreir como solo yo sabía. Hazles un recuento de las veces que el mundo ha girado alrededor de nosotros. Recuérdales cuántas veces hemos sido como niños decididos a joder al mundo. Recuérdales cuántas veces nos hemos ganado y qué pocas nos hemos perdido. Vuelve a decirles que nos queríamos como nadie y que nos creíamos invencibles.Y, acuérdate, de ponerles en la posdata que nos equivocábamos y que nos han roto en diez mil pedazos. No pasa nada. Yo me encargo de recordarles que nos echamos de menos. Y de que hay amores fugaces, pero inmortales. Que tú siempre fuiste la única, y siempre lo serás. La chica de mi vida, ya sabes. Que no tienen ni puta idea sobre nosotros, que nuestra historia hizo historia.

domingo, 3 de marzo de 2013

Ven pequeña, que contigo me siento grande.

Nadie sabe lo que es tenerla tan lejos y no poderla tener tan cerca. Pero me gustaría tenerte más cerca, tenernos más
cerca. ¿Sabes de todos esos tontos que hablan de los famosos ' tres metros sobre el cielo '? Pues nosotros estamos todavía tres metros por encima. Nadie sabe cómo se siente cada puto kilómetro que nos separa, cada mirada perdida, cada beso contenido, cada palabra que no es dicha a tres centímetros de mi boca. Nadie sabe lo que es querer oír su risa por la noche, y levantarte sabiendo que no está y que no va a estar. Nadie sabe lo que es conformarse  con quererse a través de una maldita pantalla. Nadie sabe quererla como yo. Venga, por cada kilómetro un poco más que te quiero. Y así pasan los días, pero no la distancia. Tampoco el dolor ni tampoco los sentimientos.  Pero no sabes lo que es que ella esté llorando a través de una pantalla con un " te echo de menos " escrito en los ojos y no poder abrazarla. No sabes lo que suponen para mí los cortes de luz, porque me cortan la vida. No sabes lo que es que ella te diga que te quiere y, de repente, tengas unas ganas tremendas de coger la chaqueta y de andar todo lo que os separa aunque sea andando. Porque, cariño, la distancia no es una puta, sino una hija de puta.
Y sin embargo, aquí estamos. Bueno, aquí estoy yo, y ella allí. Y eso, de momento, no lo puedo cambiar. Así que, de mientras, la música para que alguien me entienda, la almohada para que alguien me escuche y ella a miles de kilómetros. Porque eso es lo mejor que tengo, a ella. La distancia ya se la follará alguien. Porque la distancia me impedirá verte pero no quererte. Y recuerda, por cada kilómetro, un te quiero. Por cada kilómetro una sonrisa. Que nada ni nadie acabe con esto. Nosotros somos fuertes. Acuérdate, mucho más que la distancia. Por ti, por mí y por el día en el que te tenga a menos de un centímetro de cerca. Acuérdate de protegerme las espaldas no vaya a ser que me las apuñalen. Que la distancia está para odiarla y yo para quererte.

sábado, 23 de febrero de 2013

Hubiese estado de puta madre, eh.



Hubiese estado de puta madre eso de toparme cada mañana con tu sonrisa en el lado derecho de mi cama. De ser yo el culpable de tus noches de insomnio. De ser yo quien te sacara la sonrisa cuando más la necesitabas o la más tonta con cualquier gilipollez de las mías. Hubiese estado de puta madre eso de conocerme tu cuarto mejor que mi propia casa, de que hasta la Luna nos tuviera envidia. De que el portal de tu casa temblara con cada despedida nuestra, de ir a parar a donde da la ventana de tu cuarto cada noche sólo para recordarte que te quiero. De presumir de chica cada vez que saliéramos a dar un paseo, ya sabes, de eso que se nos queden mirando y al instante comerte la boca, que se jodan envidiosos. Hubiese estado de puta madre que tú hubieras sido quién me hubiera salvado de la hostia de mi vida, para levantarme con esa sonrisa. De bajarte la Luna cada noche y subirte a las estrellas cuando quisieras. De tener tus clavículas como punto de apoyo y tu cuello como comida favorita. Y es que hay veces que la vida te hace volverte loco, ¿no? A lo mejor es la única opción. Ser un loco de la vida. Hay veces que la vida te pone cabeza abajo, te da de hostias y te pone trescientas mil piedras en el camino. Hay veces que no sabes ni cómo caminar sin volver a tropezarte. Tan solo te queda caer una y otra vez. Y otra vez. Y no sabes ya qué pie poner ni dónde pisar. Hay veces que la vida te da una oportunidad, y es ese momento en el que tienes que ver el lado bueno de las cosas. Ese momento en el que, de repente, aparece una sonrisa que hace que tus ojos brillen de otra manera. Hay veces que se te olvida el pasado, el cómo has llegado hasta donde estás. Pero eso ya no importa... El destino tiene permiso para romperte el corazón varias veces. Eso es innegociable. Hay veces que el destino te pone a alguien, que también tropieza. Pero, ¿sabes? los tropiezos a medias saben mucho mejor que a solas. Hay veces que la locura es cordura, y en la vida mucho más. Hay veces que ser un niño te convierte en adulto. Hay veces, que el amor duele. Y hay otras tantas veces que por amar, duele hasta rabiar. Y hay otras veces que lo que antes era difícil se vuelve simple, y que la respuesta estaba meses enfrente de tus ojos. Hay veces que una sonrisa puede cambiar el mundo. Entonces, ¿por qué no sonreír? En ese momento, ves que ella tiene la posibilidad de cambiar tu mundo. Hay veces, que el amor llama a tu puerta. Y, es entonces, cuando empieza la locura. Empiezas a quererle como un loco. ¿Sabes cuál es esa sensación de querer tanto que los dedos se te pongan en tensión?¿Sabes cuál es esa sensación de que alguien sea tan necesario que hasta te dé vergüenza? Yo siempre digo que nadie me entiende, que la sensación es siempre la misma, pero distinta. Es esa sensación que todo el mundo conoce y que todo el mundo ha intentado describir, pero que nadie lo ha logrado. Que Neruda o Salinas se intentaron acercar, pero que tampoco lo han conseguido. Esa sensación que nos intentan enseñar las películas. Eso que todos sienten. Joder, ¿cómo se llamaba? ¿cómo te llamaba a ti? Amor. Así te llamas. Eso. Exactamente eso. Es amor. Pero solo lo entiendo si le llamo a ella. Porque si no no tiene sentido. Dios, ¿y qué tiene sentido sin ella? Sin ella, mis cicatrices no tendrían nombre. Y yo no tendría a quien echar de menos. No sé, a veces pienso que la vida es soñar, que es imaginar, ¿no? Imaginarte en mi cama, verte amanecer. Ver cómo se encienden tus ojos y se apaga el mundo. Ver el puto cielo en tus ojos y decidir que es mi color favorito. Imaginarnos fumándonos a pachas, hasta que queme la boquilla de las ganas que nos teníamos. Elegir como patrimonio de mis peores momentos tu cuello. Y saber que soy el único que lo visita. Romperte las medias justo por en medio de las piernas y que me rompas los esquemas cuando estamos a medias. No sé, estaría de puta madre que sólo me sonrieras de esa forma a mí, a los demás dales el menú reducido de tu sonrisa. Estaría de puta madre ver esa camiseta que tan bien te queda en el suelo de mi habitación. No sé, llegaste de repente, sin saber nada de ti. Sólo sé que te he cedido desde ese momento el poder de destruirme. Que has llegado a romperme, y a recomponerme. Has llegado a salvarme. ¿Sabes? Sería la hostia que supieras que estaba decidido a apostármelo todo por ti, y que tú no me dejaras perderlo.

sábado, 19 de enero de 2013

Son sólo tres palabras: Échame de menos.

Ya ni siquiera esperaba esperar que alguien me esperara. Pero yo... te esperaba a ti. Esperaba por lo menos una sonrisa al despertar. Porque al despertar lo único que necesitaba era tu luz. Y al Sol que le jodan. Esperaba que fueras el lugar donde no me caería. Y usar tu clavícula como punto de apoyo. Pero... 'para siempre' no dura tanto como me esperaba. Y las promesas no son tan fuertes como parecen. Nada es lo que parece. Esperaba que fueras mi punto de partida. Y el punto final de mi historia. Esperar. Esperar. Y esperar. Y, al final, nada llega. Nadie llega para salvarte, para darle un giro de ciento ochenta grados a tu vida. Esperar para que nadie te espere. Esperarte. Esperarnos. Y acabar esperándome. Y acabar pensándote, porque es la única forma de tenerte. Ni yo me llegaba a imaginar que tendría los cojones a decirte que no, que ya basta. A escribir una de esas cartas de despedida, que tienen de todo menos despedidas, pero que tienen sobre todo, finales con puntos suspensivos. Espero que entendieras mis 'hasta luego' porque ni yo sé si volveré. Y espero que entiendas mis últimas palabras, las que te tienes que grabar en tus jodidas pupilas por las que mataría.

Acuérdate. Tres palabras.


ÉCHAME DE MENOS.

viernes, 18 de enero de 2013

Que te odien, que ya estoy yo para quererte.


Y una vez más, aquí estoy, echándote de menos. Como el primer día o más, con este vacío en el pecho y este nudo en el estómago desde que me dijiste ‘ adiós. ‘ Quizás tengas razón, y todo ocurra por una razón. Quizás el destino quisiera separarnos  para luego volvernos a juntar. Para darnos cuenta que no podemos estar el uno sin el otro. Para echarte y echarnos de menos. Me gustaría decir al tiempo que no me equivocaba, que tú sí eras la chica de mi vida. Esa con la que compartiría casa y vida, con la que me reparta las tareas del hogar, con la que salir a cenar un Viernes por la tarde y con la que pasar abrazado cualquier tarde del Domingo. A la que despertar con un ' buenos días, dormilona ', a la que poder desayunar a besos cada mañana. A la que abrazar cuando tenga frío, a la que hacer sonreír cuando esté mal con cualquier tontería de las mías, a la que dar un masaje después de venir de trabajar. A la que besar bajo la lluvia. A la que llame ' mi chica ' y poder presumir de ella. A la que sorprender cada día con cualquier detalle por muy pequeño que sea. A la que follar y no fallar. A la que hacer feliz. Sí, después de todo, si tuviera que estar con alguien, seguirías siendo tú. Puede que no fueras la primera, pero... ¿por qué no ser la última? La de verdad. La adecuada. Los recuerdos se me clavan en el pecho como astillas y tu imagen está presente cada día. Te echo de menos y cada noche sin hablar contigo hasta quedarme dormido se hace insoportable. ¿Sigo siendo yo el nombre que tienes en cada hoja trasera del cuaderno?, ¿sigo siendo yo ese idiota que te hace sonreír?, ¿sigo siendo yo al que quieres como nadie?, ¿sigo siendo yo tu último pensamiento antes de dormir?, y sobretodo... ¿sigo siendo yo el chico de tu vida? La cuestión de todo esto es que te perdí, me perdiste y nos perdimos. ¿Pero quién dice que no podamos encontrarnos? Y es que cada vez que me preguntan por ti, siempre les doy la misma respuesta: ' es lo mejor que me ha pasado en la vida. ' Yo quiero ser ese chico que conquiste a tu madre y con el que ver cualquier partido de fútbol con tu padre. Que estén contentos conmigo. Sigo queriendo demostrarte día a día que a esto de quererte no me gana nadie. Y que te odien, que ya estoy yo para quererte. Quiero que seas tú esa chica que se ponga celosa de las demás, y yo quiero ser ese chico que haga caer a los demás. Porque, ¿sabes? Tú y yo estamos hechos el uno para el otro, y nacimos para hacer historia juntos, aunque nadie fuera a estudiarnos. Me gustaría saber si me recuerdas, sino me olvidas. Que tú eres ese clavo que ni con uno ni con doscientos conseguiré sacar. Te tengo muy adentro, tanto que ni el tiempo podrá sacarte ni con los años ni con los daños. Y créeme que cuando te decía que te quería lo decía de verdad. Que contigo he llegado a tener mil sonrisas por día y millones por noche. Sigo queriendo ser el chico que te cuide cada vez que estés enferma y no quieras ver a nadie porque pensarás que estás horrible, pero ya estaré yo ahí para llevarte la contraria, para repetirte si hace falta mil y una veces que estás preciosa. Así que, te propongo algo. ¿Tienes planes para los próximos 100 años? Te propongo una vida juntos. Así que, pequeña. Si buscas compañero de vida, aquí tienes a uno que hasta daría la suya por ti. ¿Qué te parece, te apuntas? No te preocupes, que a esta vida, invito yo.  


Firmado: El chico de tu vida. Sólo si tú quieres.






domingo, 2 de diciembre de 2012

Recuerdos, recuerdos que no se olvidan, igual que su sonrisa.

Siempre fue ella. Me conocía su cuarto mejor que mi propia casa. Me sabía cada uno de sus lunares a la perfección. No podía quitarme de la cabeza aquella sonrisa, esa que me tenía loco. Tenía su nombre escrito en cada página de mi cuaderno. Ella era ese clavo que no lograba salir. Cada canción que escuchaba llevaba su nombre. Y esos ojos, esos ojos que me tenían loco, que me llevaban a la locura cada vez que me miraba. Ella fue mi primer amor, el que te marca. El que no se olvida ni con los años ni con los daños. Ella era de esas que tenías ganas de verla cada día, con la que jamás te cansarías de la rutina. Ella me gustaba mucho más que un Viernes por la tarde. Tenía una manera de enamorarme que ninguna otra había conseguido. Tenía unos labios que cualquier tío estaba deseando besar. Y yo, yo era el tonto que se moría por su sonrisa. Con ella tenía ganas de recorrerme cada calle de París, y acabar besándonos en la Torre Eiffel. Y cuando ella se fue, estaba jodido, estaba acabado. Más en ruinas que Roma. Estando con ella podía presumir de chica. Con ella no entendía de finales. Pero sí de comienzos. Con ella las únicas lágrimas que había eran de felicidad, de haberla encontrado por fin. Con ella quería comerme el mundo, empezando por su sonrisa. Ella era el tema favorito de conversación cada vez que hablaba con mis amigos. Con ella no tenía fecha, ya que todos los días eran especiales a su lado. Los Domingos me dedicaba a echarla de menos con la esperanza de verla el Lunes. Y así, empezar la semana con buen pie. Ella era la única que podía romperme, pero también la única que podía unir los pedazos. Y esa manera suya de besarme en el momento exacto, de abrazarme en el momento justo. Nos queríamos tanto, que hasta Romeo y Julieta tenían envidia de nosotros. Y es que ella y yo hicimos historia, aunque nadie fuera a estudiarnos. Y esa curva, esa curva de su sonrisa en la que me mataba cada dos por tres. Hasta los Lunes me parecían geniales si tenía un '' buenos días '' suyo. Tenía su voz grabada en mi cabeza, como una canción que no paraba de repetirse. La única herida que tenía era la que ella me dejaba cada vez que me mordía, y eso, eso me gustaba. Yo a ella la llamaba pequeña, aunque para mí siempre ha sido lo más grande. Tenía esa manía de sonreír cada vez que alguien pronunciaba su nombre. Siempre dejaba la ventana abierta, por si algún día decidía volver. Tenía esa manía de enamorarme hasta de sus defectos. Yo jamás pude pasar de página, ni cambiar de libro, porque siempre aparecía ella. Ella era de esas a las que podría esperar toda la vida. Con ella jamás existía el sueño, ni tampoco las malas noches. Y cuando ella me dijo que se iba, que lo nuestro se acababa, se me vino el mundo encima. Y ya no estaba ella para sostenerlo conmigo. Me sabía de memoria cada uno de sus gestos, hasta ese que ponía cada vez que se cabreaba que me encantaba.Con ella quería pasar los 365 días de cada año, con sus cuatro estaciones y sus 12 meses. Y es que, para este soldado, ella fue mi mejor conquista. Y cada vez que ella decía que no se gustaba, que se veía gorda, allí estaba yo para callarla con un beso. Pasábamos las tardes juntos, las mañanas nos dedicábamos a contar las horas que quedaban para vernos. Yo no decía que la echaba de menos, yo me presentaba en su casa diciéndola: '' ¿Preparada para una gran tarde? '' Y yo, desde que la vi, sabía que iba a ser la chica de mi vida. Sabía como hacerme reír en el momento justo, cuando ya no podía más, allí estaba ella con su sonrisa que movía mundos. Cada día con ella era una razón por la que sonreír. Y desde el primer momento supe que la quería, que era de esas que no se olvidaban, de esos amores únicos en la vida. Ella era el '' ¿por qué sonríes tanto? '' de mis padres. Ella era jodidamente preciosa hasta recién levantada, enferma o sin maquillar. Ella me rompió el corazón, yo sin embargo le rompí la cara al subnormal que le rompió el corazón a ella. Cada canción de amor venía con su nombre entre líneas. Ella era más bonita que una Navidad en París. Ella, simplemente, era la chica de mi vida.